Posteado por: cibercapellania | mayo 20, 2010

Pobres de espíritu

 

En este mundo materialista el demonio nos quiere atar cada vez más a los bienes materiales, alejándonos así de la oración y de la vida de unión con Dios, porque donde está el demonio no puede estar Dios, y allí donde está Mammón no puede estar Jesús.

Esto de apegarnos a los bienes materiales suele suceder cuando dejamos la oración de lado; entonces ya tenemos la mirada puesta en las cosas de abajo y nos comenzamos a preocupar desordenadamente de las riquezas, y así las ponemos como finalidad de nuestro vivir.

Así que ¡atención!, hay que volver a la oración frecuente, para que cada cosa tenga su lugar y nuestra mirada esté puesta en las cosas de arriba, como dice el Apóstol San Pablo, y no en las de abajo, en las de la tierra.

Este error del materialismo es la encarnación de Satanás, que nos hace creer que por tener más cosas y más comodidades vamos a ser más felices. Esto es un engaño, pues la felicidad del hombre está en Dios, porque el hombre tiene hambre de infinito, de felicidad infinita, y eso no lo puede colmar ningún bien material, sino solo Dios, para el cual fuimos creados.

Entonces recordemos: más oración y menos ambición.


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